En psicología, la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas se denomina resiliencia.

Las organizaciones necesitan más que una marca fuerte y crear una experiencia positiva para su talento. Se necesitan organizaciones resilientes con líderes flexibles y con recursos para generar una cultura de trabajo productiva y efectiva.

Hoy en día toda organización cuenta con un plan estratégico que deja claramente plasmada su visión, misión y objetivos tácticos operacionales, sin embargo, la mayor parte del tiempo las cosas no suceden de acuerdo al plan. Esto puede provocar que los colaboradores, el equipo y la organización pierdan el enfoque.

Todos necesitamos creer que las cosas irán bien, que mañana o la próxima semana, o el próximo año todo será mejor. Las organizaciones deben ser resilientes, pero esto solo se logra si sus líderes lo son. La incertidumbre es el enemigo más grande de un plan estratégico, cuando trata de eliminar la brecha entre la misión y la realidad operativa.

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede existir una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todo líder puede y debe desarrollar, a lo largo de su carrera.

De hecho, los líderes resilientes no nacen, se forjan a la medida que luchan con situaciones adversas, probando varias veces el sabor del fracaso y a pesar de ello no dándose por vencidos. Caminando al borde del abismo, dando lo mejor de sí mismos, han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes retos de la vida.

4 maneras de ser más resilientes

Darse cuenta de que no todo es acerca de uno mismo

No te atribuyas a ti mismo el fracaso, ni tampoco al equipo. Sigue adelante y corrige lo que tengas que corregir.

Controla lo que puedas y no pierdas el tiempo con lo que está fuera de tu control

Hay elementos que se escapan a nuestro control, por ejemplo, la política, economía, salud, muerte y accidentes, entre otras cosas. Puede elegir ser una víctima, o puedes elegir sobrevivir y prosperar mientras se supera la crisis. Tomar la decisión no es una elección difícil, ¿cierto?

Presta atención a las relaciones

Construir y mantener relaciones duraderas es clave para ser una persona resiliente. Lo mismo ocurre con las organizaciones: construye relaciones con socios, clientes y prospectos. Muchas de las relaciones que nos sostienen se forjan en el lugar de trabajo. Sé un buen amigo, un buen oyente y un buen compañero.

Piensa positivo

Las cosas malas, especialmente en el lugar de trabajo o en tu carrera, rara vez son mortales. Aprende a verlas como una oportunidad: si a alguien no le gusta algo de tu gestión, puedes elegir aprender porqué, y al mismo tiempo darte cuenta de que fue una reacción a una obra, no un juicio sobre toda tu vida profesional. Te invito a ampliar con mi artículo Liderazgo con Inteligencia Emocional.

Un líder enfocado en el crecimiento de su equipo será un ejemplo, haciendo que afronten las dificultades del día a día con fortaleza y optimismo. Es importante transmitirles la capacidad de ser resilientes, para ello es fundamental nuestro ejemplo, no asumiendo sus problemas pero demostrando nuestra confianza en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse.

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